lunes, 29 de febrero de 2016

Rascafría. El Monasterio de El Paular

El Monasterio está a 2,5 km de Rascafría por la M-604.


Justo en la entrada, hay un aparcamiento de coches, que muchos utilizan porque es ahí mismo donde está el Puente del Perdón , inicio de muchas rutas de senderismo, Así que hay que madrugar un poquito para coger sitio.
Nosotros, como es invierno y sábado, hemos llegado a las 11:00 horas y no tuvimos problemas para aparcar, pero imagino que con buen tiempo, hay que llegar antes.

Horario de visitas guiadas para ver el interior del Monasterio:

Además de la visita guiada al Monasterio, se puede visitar el claustro, donde están las pinturas que Vicente Carducho realizó para el Monasterio.



Horario de visitas para ver el Claustro:


Entrada: Pagamos 5 € en la que incluía la visita guiada por el Monasterio (duración de unos 60 minutos) y la entrada al Claustro (no hay límite de tiempo para verlo). También cogimos la audioguía explicativa de los cuadros de Carducho que costaba 1 €. Total importe de la visita, como íbamos 2 personas: 12 €.

Historia del Monasterio:
Su historia se puede agrupar en torno a tres ejes principales:

El Paular-Cartuja (1390 a 1835)
El Paular desamortizado (1835 a 1954)
El Paular recuperado para la vida Monástica (1954 hasta la actualidad)

El Paular-Cartuja (1390 a 1835)
Cuenta la leyenda que a finales del siglo XIV, Enrique II de Trastamara, arrepentido por haber causado el incendio de un convento cartujo durante sus campañas francesas, en su lecho de muerte decidió destinar fondos para fundar un monasterio de ésta orden, encomendando a su hijo Juan I la construcción. Para su fundación se examinaron algunos lugares del entorno, encontrando el más apropiado "un valle, cuatro leguas del oriente de nuestra ciudad (Segovia), entre las Sierras de Peñalara y la Morcuera, en una ermita, nombrada Nuestra Sra. del Poblar", en donde además el rey poseía unos palacios que usaba como pabellones de caza.
Es en 1390 cuando el rey dona a la orden cartuja los palacios y los terrenos que llegaban desde el nacimiento del rio hasta la aldea de Pinilla, además de 20.000 ducados para poder comenzar las obras del monasterio.
En 1391 se funda la comunidad con 5 hermanos cartujos enviados desde Scala Dei (monasterio cartujo situado en la comarca del Priorato -Tarragona- que fue fundada en el siglo XII) y dos hermanos conversos.
En 1392 se realizaron las zanjas para la edificación del claustro y las celdas, usándose como templo la antigua ermita de Santa Mª del Poblar.
Un año después, Enrique III, además de renovar todas los privilegios que tenían los cartujos, les autoriza a cortar y utilizar la madera necesaria para las obras del monasterio, casas, molinos, etc, sin pagar ningún tributo, y a los pastores los pastos y las aguas del término.
En 1396, los cartujos compraron a un vecino de Alameda, un molino que estaba cerca del Monasterio, y en 1439 Juan II, les  dona el lugar del Regajo de Navalpozuelo para que construyan un estanque para criar truchas y otros pescados de agua dulce para alimento de la comunidad.
Los Reyes Católicos les otorgan la propiedad de toda la pesca de los arroyos que existen desde el Monasterio hasta el nacimiento del Lozoya.
Para finales del siglo XV, el monasterio ya estaba acabado; los reyes siguen protegiendo al cenobio y otorgándole numerosos privilegios. La protección real comenzó a declinar cuando Felipe II construye el Monasterio de El Escorial, aunque ya la Cartuja se había convertido en un gran núcleo económico.
Durante sus primeros cuatro siglos y medio de existencia, se convirtió en una de las cartujas más poderosas del continente europeo, hasta el punto de que en 1515, costeó la construcción de la cartuja de Granada. Dispuso entre otras fuentes de ingresos de una cabaña real con 86.000 ovejas merinas y de su molino, salió el papel que imprimió la primera edición del Quijote.
En 1808, José Bonaparte suprimió las órdenes regulares, y en consecuencia, en agosto de ese mismo año se personó en el monasterio una patrulla de franceses e instó a la comunidad a salir del convento apoderándose de todo lo que pudo. Los frailes abandonar el cenobio muchos se fueron a las islas, donde no se podían aplicar las leyes desamortizadoras; en 1814 volvieron a su antigua casa, tras el decreto de Fernando VII.

El Paular desamortizado (1835 a 1954)
El 11 de octubre de 1835, se hizo público el decreto de exclaustración y desamortización que provocó la salida de todos los monjes de sus conventos. El estado vendió el monasterio junto con todos sus tesoros.
El diccionario de Madoz de 1849, nos informa que la parte posterior del edificio y en la iglesia se instaló una fábrica de madera, en la hospedería la fábrica de vidrio y la biblioteca se usaba como establo.
Es en 1876 cuando el Estado adquiere el edificio, a petición de la Academia de Bellas Artes, en un intento de frenar su inminente ruina.
En 1923, la administración por fin lleva a cabo un plan de restauración, pero no fueron suficientes para frenar su deterioro.
En 1936, el Estado firma un documento por el cual se expropiaba toda la zona comprendida dentro de la cerca del siglo XVIII para establecer una universidad de verano, pero el comienzo de la Guerra Civil impidió la realización de la empresa. Acabada la Guerra Civil, siguen las restauraciones a cargo del mismo arquitecto -Pedro Muguruza- que inició la restauración en 1923.
En 1948, se reconstruyó la hospedería (antes fue el palacio de Enrique III) para convertirlo en Parador Nacional de Turismo.

El Paular recuperado para la vida Monástica (1954 hasta la actualidad)
Es en 1942 cuando Franco hace su primera visita oficial a Cataluña alojándose en el Monasterio de Montserrat; le gustó tanto que pensó crear un monasterio benedictino cerca de Madrid, que fuera para esta ciudad lo que Montserrat era para Barcelona.
Primero se le ofreció a los cartujos, pero éstos declinaron el ofrecimiento al ver estado ruinoso del monasterio.
Finalmente le ofrecen el usufructo a los monjes benedictinos de la Abadía de Nuestra Sra. de Valvanera  de Logroño en 1954. Llegaron 5 monjes, que se tuvieron que alojar en el pueblo hasta que en 1957 pudieron establecerse en el monasterio y llegó el resto de la comunidad: 12 monjes en total. El 1 de mayo de 1957 se inició la vida regular en el Paular interrumpida durante 119 años.
En la actualidad, el Paular cuenta con una comunidad de 7 monjes, que viven según su orden "ora et labora". Regentan la Hospedería, realizan las visitas guiadas y dirigen la pastoral de la iglesia del monasterio entre otras cosas.
No quiero terminar de relatar la historia del monasterio sin señalar que el cenobio llegó a albergar a 89 monjes en el siglo XVII.

El Monasterio


La visita guiada
Accedemos al monasterio por un corredor de techo con bóveda de cañón y que tiene el suelo empedrado formando un mosaico; en el dibujo se puede apreciar unas líneas blancas, que he leído por la red que son huesitos de animales. No sé, fijaros cuando lo visitéis.

Llegaremos a un patio interior donde está la entrada al atrio de la iglesia.


Puerta de la Iglesia
Mediante seis escalones de granito, y una portada gótica formada por tres arquivoltas, accederemos al atrio de la iglesia.

Esta puerta fue construida por Juan Guás.

Atrio

Es en este lugar donde se compran las entradas para la visita.
Es una obra isabelina (de finales del siglo XV) , de planta cuadrada adosada a los pies de la nave, de menor altura. Está cubierto por una bóveda gótica de crucería sobre columnas adosadas con capiteles, con 7 claveles en cada tramo. En éstas hay florones de hierro policromado de las armas de Castilla y de Trastámara, que se repiten entre parejas de ángeles tenantes a la altura de los capiteles.
En la pared opuesta a la entrada de la iglesia hay un bajorrelieve policromado de San Bruno con sus 6 primeros compañeros (los fundadores de los cartujanos)



En la pared de la entrada hay una ventana ojival con una vidriera moderna que sustituye a la que estaba del siglo XVI.
En la pared frente a la entrada, está la puerta que da acceso al claustro a través de una galería cubierta con bóveda de artesa invertida. En el mismo muro hay una lápida de piedra negra que en latín, recuerda la principales efemérides del monasterio. La puerta es gótica con tímpano sobre la descansa una virgencita que reemplaza a la primitiva imagen de la Virgen de El Paular.

La puerta de acceso a la iglesia, también realizada por Juan Guás, está formada por 3 arquivoltas ojivales en degradación con capiteles vegetales y una cuarta, la más externa de arco conopial rematado por florón.
En el tímpano hay una "Piedad" policromada y en el dintel se lee la inscripción "VIDETE SI EST DOLOR SICUT DOLOR MEUS" (algo así como "véase, si hay dolor como mi dolor")

Iglesia
Es de una sola nave; su interior se decoró en estilo rococó en el siglo XVIII. La bóveda de medio cañón con lunetos con adornos de escayola policromados y dorados sustituyen un magnífico artesonado mudéjar realizado por uno de los colaboradores Abderramán.
Los muros que anteriormente estaban llenos de retablos y cuadros, se decoraron con seis pares de pilastrillas con capiteles compuesto sobre los que corre un ancho y volado entablamento de abundante ornamentación.
De la nave de estilo rococó destaca la reja y el retablo claramente góticos.
Como todas las iglesias cartujanas, ésta se dividía en 3 tramos: el primero hasta la reja, destinado a los seglares varones; el segundo, el coro de hermanos conversos; y el tercero, el más cercano al presbiterio a coro de monjes.
Al primer tramo se desciende por una escalinata de 8 escalones y baluartes a cuyos flancos hay pilas benditeras. Sobre el dintel de la puerta, un blasón con las armas de Carlos III y encima, un óculo circular.
La reja de hierro forjado y policromado, de estilo isabelino, la forjó el gran rejero, que fue hermano cartujo Fray Francisco de Salamanca, autor también de las rejas de la Catedral de Sevilla, la cartuja de Miraflores y el Monasterio de Guadalupe

Las sillerías, de madera de nogal, talladas en el siglo XVI, por Bartolomé Fernández fueron trasladadas en 1883 a San Francisco el Grande de Madrid (aún queda 1 más en la Basílica que pertenece al Monasterio).


El Retablo Mayor
El retablo es una gran pieza de 8,85x12 metros fabricado en alabastro policromado, lo que le hace singular porque normalmente los retablos son de talla. Fijándonos en él, advertimos que es de estilo hispanoflamenco. La originalidad y calidad del retablo le hace como uno de los más bellos de Castilla.
En el cuerpo inferior parece la Virgen  con un racimo de uvas en la mano derecha que ofrece al niño; el niño sostiene un pájaro en la mano izquierda al que da de comer un grano de uva. Ambos están rodeados por un coro de 6 ángeles con diferentes instrumentos musicales de la época. Las dos puertas que están a los lados tienen ángeles en las enjutas y estatuillas de santas en los intercolumnios.
En el cuerpo superior que está dividido en 6 compartimentos aparecen de izquierda a derecha la presentación de la Virgen en el Templo, la Anunciación, la Visitación, el nacimiento de San Juan Bautista, el Nacimiento de Jesús y la adoración de los Reyes Magos.
El siguiente cuerpo se divide en 4 compartimentos que representan la Presentación del Niño en el Templo, El Bautismo en el Jordán, la Última Cena y el Prendimiento.
El superior contiene la Flagelación ante la presencia de Herodes, el Camino del Calvario, la Crucifixión y por último el Descendimiento o Piedad.
El último cuerpo sólo tiene dos compartimentos, el de la izquierda es la bajada de Jesús al Limbo, figurado como la boca de un gran dragón y a la derecha la Resurrección. A los lados San Juan Bautista y San Bruno.
El remate del retablo mayor lo componen el tradicional grupo de Calvario.
Entre los compartimentos bajo doseles aparecen 39 santos y santas entre los que pueden distinguirse a S. Andrés, S. Judas Tadeo, S. Pedro, Sta. Bárbara, ....etc. 
Antigua Sala Capitular
Restaurada en el siglo XVIII en estilo barroco, el retablo es obra de Churriguera, con columnas salomónicas en el cuerpo central, exuberante vegetación y mofletudos angelotes. En el centro está la Inmaculada, donde antes estuvo la estatua de San Bruno; a los lados están San Hugo y San Antelmo.
En la parte superior, la crucifixión.

Pasamos por otra sala, antes de llegar al transparente o tabernáculo

Tabernáculo o transparente
Tradicionalmente los cartujos alojaban al Santísimo fuera de la iglesia, en una capilla detrás del presbiterio.
El Transparente se compone de 2 estancias escalonadas detrás del ábside. La más próxima a éste, contiene el Sagrario que está iluminado por 7 grandes ventanales con arco de medio punto. El tabernáculo está realizado con distintos mármoles en el que se combinan columnas salomónicas y pilastras prismáticas, ángeles, angelotes, estatuas de Apóstoles y Evangelistas y y alegorías de las Virtudes. En el centro se alza la figura de Cristo resucitado. El todo, que asciende hasta la Cúpula, está rematado por una figura alegórica femenina. La custodia barroca de plata, durante la Guerra de la Independencia, se la llevaron los franceses, al parecer esta pesaba 24 arrobas (unos 272 kilogramos).

El otro recinto, es de planta en forma de cruz griega, en el brazo occidental la capilla del Sagrario y en los otros 3 sendos altares. Sobre el centro de la cruz hay una cúpula y en los chaflanes de la intersección de los brazos se abren unas capillas. También está decorada con columnas de mármoles y jaspes así como de hojarasca barroca que cubre paraentos, pechinas, altares y hornacinas. En la clave de las cuatro puertas de acceso a las capillas, hay hornacinas con tallas de San Bruno y tres obispos cartujos (San Hugo, San Antelmo y San Nicolás Albergati); En el fondo del brazo meridional hay un altar dedicado a San Santiago y en los muros laterales del mismo, hornacinas con preciosas tallas de Santa Catalina y Santa Lucia. En el fondo del septentrional hay un altar presidido por una talla de San Juan y las correspondientes hornacinas: una está ocupada por Santa Águeda y la otra vacía. En el brazo oriental, hay una imagen de San Inés (ocupando el lugar de otra de la Virgen desaparecida) entre las de San Joaquín y Santa Ana.


El Refectorio
Se encuentra en una sala de estilo gótico y está presidida por una Crucifixión. Debajo de ella, la "Última Cena" de Tiziano, que Eugenio de Orozco pintó para el Paular en 1634, que está en calidad de depósito temporal autorizado por el Patronato de la Fundación Cerralbo.
Este cuadro durante la desamortización en 1834 salió de la Cartuja; en algún momento del tiempo fue adquirido por el Marqués de Cerralbo. En 1922 el Marqués lega todas sus colecciones al Estado Español para fundar el Museo y esta pintura estuvo durante muchos años en la escalera del Museo Cerralbo; Con unas obras que posteriormente se realizaron en el Museo, se vió la necesidad de buscar un nuevo emplazamiento por las dificultades que suponían su almacenaje. Se hicieron averiguaciones y por un inventario del Monasterio anterior a la desamortización se confirmó que esta obra perteneció a El Paular. Además colocada la pintura en su lugar de origen se comprobó que encajaba perfectamente.
Alrededor de la sala, aparece una sillería con mesas, todas de madera de los pinares de Balsaín.

Destaca el púlpito para el lector, con sus adornos trilobulados.
Finalizamos la visita guiada con el claustrillo

Claustrillo
Del siglo XVIII, cuenta con una azulejería talaverana, en la que destaca el escudo real y el escudo de la orden cartujana. Este claustro comunica con el Claustro mayor, el refectorio, la iglesia y la sacristía.

Salimos por la iglesia, para continuar la visita  ya por libre, por el claustro  mayor.

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